La ciudad de Lleida busca posicionarse como sede para congresos y encuentros corporativos en la Cataluña interior. Para ello ofrece elementos del patrimonio cultural convertidos en venues que se añaden a infraestructura renovada y de nueva planta.
Con modernas sedes a orillas del río Ebro, y en el centro de una auténtica encrucijada de rutas nacionales e internacionales, la capital aragonesa se consolida cada vez más como un destino congresual de fácil acceso. Su historia milenaria y una oferta gastronómica basada en productos de proximidad complementan a la perfección los programas.
Ibiza busca ser reconocida por más que el sol, la playa y la vida nocturna. En los últimos años, la isla apuesta por una incipiente desestacionalización y se abre a los congresos, ofreciendo una amplia oferta de venues, atractivos paisajes naturales y un rico patrimonio histórico y cultural.
Si hay un destino con un storytelling potente, es esta meca de la peregrinación que desde hace siglos recibe a todo tipo de personas. De la mano de la universidad, la organización de congresos remonta a la época medieval. Un pasado que pervive en una infraestructura que nada tiene que ver con lo estándar.
Barcelona se erige como una metrópolis vibrante, que fusiona historia, cultura y modernidad. Pero, más allá de sus encantos turísticos, la ciudad se ha consolidado como un destino de referencia para la celebración de congresos de todo tipo.
La capital de Andalucía está imparable: a la inauguración incesante de hoteles, restaurantes y espacios para eventos, se suma la promoción de la historia que hizo de la ciudad el punto de partida de una de las mayores aventuras de todos los tiempos.